Este reportaje fotográfico titulado se desarrolla con material suministrado por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos políticos, Seccional Tolima durante las visitas a los ranchos de cinco establecimientos penitenciarios durante el año 2024.
Tiene como propósito visibilizar las condiciones deterioradas de alimentación y de infraestructura en las cocinas de varios recintos carcelarios de Colombia, específicamente en las cárceles de La Dorada, Girardot, Rivera, Florencia y Picaleña. A través de una serie de imágenes documentales, se exponen las realidades que enfrentan diariamente las personas privadas de la libertad: cocinas oxidadas, espacios insalubres, equipos obsoletos y alimentos de baja calidad que, lejos de garantizar una nutrición básica, reflejan el abandono institucional y la precariedad del sistema penitenciario.
Más allá de mostrar el deterioro físico, este trabajo invita a una reflexión profunda sobre cómo se vulneran los derechos humanos en el contexto carcelario. Las condiciones de alimentación y salubridad en estos espacios no solo afectan la salud física de los internos, sino que también evidencian una forma de castigo silencioso que se perpetúa en lo cotidiano. Visibilizar estas realidades es un paso fundamental para concientizar, lo cual a su vez permite promover la responsabilidad social, preguntarnos si como sociedad estamos dispuestos a seguir naturalizando el abandono de quienes, pese a haber perdido su libertad, siguen siendo sujetos de derechos.
Parte 1: “Sabor a castigo: la comida como reflejo de olvido“
Comer en prisión no se trata de nutrición ni de bienestar: se trata de sobrevivir. La alimentación carcelaria no cubre mínimamente los requerimientos energéticos y nutritivos. Las personas presas no solo enfrentan hambre física, sino también simbólica: la negación del derecho a una vida digna, incluso dentro del encierro.

Preparación sin control: entre la prisa y la escasez.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Pollos fritos en aceite oscuro reutilizado, una comida frecuente que refleja la falta de control y el riesgo a la salud.
Establecimiento Carcelario y Penitenciario de Alta y Mediana Seguridad de La Dorada.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Sopa deteriorada, con signos visibles de descomposición como fermentación superficial y mal olor, contenida en un recipiente plástico inadecuado para el almacenamiento de alimentos.
Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad de Neiva (Rivera).
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

El pollo asado en mal estado no sólo enferma el cuerpo, sino que también hiere la dignidad, especialmente cuando la porción entregada no corresponde al gramaje adecuado, reflejando un trato insuficiente y negligente.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

El olor agrio de la sopa revela una rutina donde la salud no importa.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Un sartén completamente quemado y ennegrecido por el fuego extremadamente alto, contiene una mezcla de sopa irreconocible, que muestran el daño causado por la cocción excesiva y el abandono.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Una mezcla irreconocible: alimento sin identidad, como quienes el sistema invisibiliza.
Establecimiento Carcelario y Penitenciario de Alta y Mediana Seguridad de La Dorada.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Una mezcla irreconocible: alimento sin identidad, como quienes el sistema invisibiliza.
Establecimiento Carcelario y Penitenciario de Alta y Mediana Seguridad de La Dorada.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Más que alimento, un trozo de carne que pone a prueba el estómago y la dignidad.
Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad de Neiva (Rivera).
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima

¿Qué consecuencias trae beber lo único que hay, aún cuando parece no ser agua?
Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad de Neiva (Rivera).
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

La preparación de los alimentos se hace sobre superficies deterioradas y poco higiénicas, poniendo en riesgo la salud de quienes consumen estos alimentos diariamente.
Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Girardot.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

En una ciudad donde las altas temperaturas agravan los riesgos sanitarios, los alimentos se almacenan directamente sobre el suelo húmedo y sucio. Así se cocina en la cárcel de Girardot.
Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Girardot.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Una sopa que revela más que su sabor: un trozo de papa grande y sin pelar refleja la falta de cuidado en la preparación, recordándonos que incluso en los detalles más simples se expresa el respeto por quien va a alimentarse.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima

Entre fuego excesivo y una plancha quemada, la cocina carcelaria revela más que precariedad: muestra cómo la alimentación también refleja el trato a la dignidad humana.
Establecimiento Carcelario y Penitenciario de Alta y Mediana Seguridad de La Dorada.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

¿Qué calidad de vida se refleja en panes guardados en bolsas plásticas, sin condiciones adecuadas de conservación?
Establecimiento Penitenciario y Carcelario (EPMSC) Florencia.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Pollos almacenados en recipientes no aptos para alimentos, sin refrigeración ni medidas básicas de higiene,reflejo de condiciones que ponen en riesgo la salud.
Establecimiento Carcelario y Penitenciario de Alta y Mediana Seguridad de La Dorada.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Una mezcla en una olla que confunde más de lo que alimenta: una sopa rojiza de origen incierto, sin olor ni forma clara, refleja la precariedad alimentaria donde lo mínimo ya no garantiza nutrición ni dignidad.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Cocinar proteína en sartén quemados afecta su calidad y seguridad, reflejando un descuido que perjudica la nutrición y la dignidad.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.
Parte 2: “Óxido, humo y abandono: la otra cara del sistema penitenciario”
La infraestructura y utensilios de las cocinas en los establecimientos penitenciarios, refleja la negligencia estatal y refuerza la idea de que los internos han perdido incluso el derecho a la humanidad. El personal que cocina carece de herramientas, equipos y condiciones básicas para preparar alimentos seguros y nutritivos, agravando así la precariedad y el riesgo para todos.

Desde la entrada del rancho del recinto carcelario de Girardot, las paredes gritan décadas de abandono y desatención institucional.
Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Girardot.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

En estos recipientes se concentra la realidad alimentaria: insuficiente, descuidada y poco digna.
Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad de Neiva (Rivera).
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Paila para freír dañada y desgastada, testigo silencioso de cientos de comidas precarias.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Entre el abandono y el deterioro, los hornos botados marcan la rutina de los ranchos.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Una plancha de freír quemada y ennegrecida, con residuos adheridos que evidencian descuido, recordándonos que lo cotidiano también puede volverse insalubre sin el cuidado adecuado.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

La bata rota simboliza la falta de recursos básicos para el equipo de cocina.
Establecimiento Penitenciario y Carcelario (EPMSC) Florencia.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Cuando lo básico falta, la calidad alimentaria se vuelve una ilusión.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima

Utensilios deformados y corroídos siguen en uso a pesar del evidente deterioro, reflejo de un sistema que descuida incluso lo más básico.
Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Girardot.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Candados y Óxido: así se encierra el derecho a una vida digna.
Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Girardot.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Cocinas que enferman: esto es lo que el Estado llama alimentación carcelaria.
Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Girardot.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Aquí comienza la comida.. y las enfermedades.
Establecimiento Penitenciario y Carcelario de Girardot.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

La suciedad en la cocina es la sombra que oscurece el valor del alimento.
Establecimiento Penitenciario y Carcelario (EPMSC) Florencia.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Comida entre la humedad y el desorden: una caja de alimentos y bolsas almacenadas directamente sobre el suelo, junto a una pared visiblemente deteriorada, reflejan condiciones que comprometen la salubridad.
Complejo Carcelario y Penitenciario con Alta y Media Seguridad de Ibagué Picaleña- COIBA.
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima.

Asador fuera de servicio, deteriorado por el tiempo y la falta de cuidado, limitando la preparación adecuada de alimentos.
Establecimiento Penitenciario de Mediana Seguridad de Neiva (Rivera).
Fotografía suministrada por la Fundación Comité de Solidaridad con los Presos Políticos- Seccional Tolima
El Comité de Solidaridad con los Presos Políticos (CSPP), Seccional Tolima, es una organización pionera en Colombia en la defensa de los derechos humanos y la asistencia a personas privadas de la libertad por motivos políticos; la organización cuenta con el liderazgo de Flor Munera, así como con el apoyo de Christian Guzmán Rojas y María Camila Martínez Triana. Fundada en 1973, el CSPP ha trabajado incansablemente para garantizar un trato digno, el respeto al debido proceso y la justicia para quienes han sido detenidos arbitrariamente o perseguidos por su pensamiento político o participación en la protesta social.
La Seccional Tolima desempeña un papel crucial en la región, brindando apoyo jurídico, asistencia psicosocial y acompañamiento a las familias de los detenidos. Además, realiza labores de incidencia política y social para sensibilizar a la comunidad sobre las violaciones de derechos humanos y promover reformas en el sistema de justicia penal. Su trabajo se ha centrado en la denuncia de la criminalización de la protesta social y la defensa de los derechos de los líderes sociales y defensores de derechos humanos.
A lo largo de los años, el CSPP Tolima ha sido un referente en la lucha por la justicia y la reparación integral de las víctimas de crímenes de Estado, contribuyendo significativamente a la construcción de una sociedad más equitativa y respetuosa de los derechos fundamentales.