«La paz nos trae inversión, seguridad y equilibrio»: Olga Beatríz Correa

 Olga Beatríz Correa, sus pugnas y su resiliencia

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Olga Beatriz González Correa nació el 25 de abril de 1959, mes de la poesía y la primavera, en Pueblorico, un bello municipio ubicado en el suroeste antioqueño y que se caracteriza por estar rodeado de montañas en zona cafetera, cañaduzales, plataneras, cultivos de yuca, frijol y de toda una abundancia agrícola que caracteriza a esa pequeña economía minifundista del pueblo. Llegó al mundo en el seno de una familia humilde y trabajadora. Su madre, María Olga Correa, se destacó como una líder cívica durante su juventud, mientras que su padre, Abelardo González, era un campesino del cual heredó la bondad y facilidad de expresión. En ese sentido, esta fue la única riqueza inmaterial que le dejaron, dado que su pequeña fortuna consistía en la casa paterna y una pequeña finca.

Esta mujer robusta, de voz gruesa y acento paisa, con su rostro iluminado por una sonrisa dulce, amable y tranquila, mirada vivaz, cabello rubio y tez blanca, rasgos característicos de la mujer antioqueña, ha tenido un sinnúmero de experiencias a lo largo de su vida, que resumen el gran ser humano que es hoy en día. Cabe resaltar que esta pueblorriqueña es una persona con virtudes y defectos, fortalezas y debilidades, que la hacen definirse como un ser imperfecto y que entiende que cometer errores es parte de la vida. Sin embargo, su caminar por este mundo es un ejemplo a seguir, dado que ha sabido sobreponerse y salir adelante, en medio de una complicada trayectoria que encierra un recuento de emociones y vivencias.

Esta mujer antioqueña tuvo una niñez tranquila, sin sobresaltos para la época, con muy buenas condiciones económicas. Además, cabe resaltar que, desde niña, sobresalió por su liderazgo y rendimiento académico, a los 15 años cursaba segundo de bachillerato. Desde entonces, parecía toda una mujer comprometida con los problemas de la sociedad. En La Dorada, un municipio ardiente sobre las riberas del Río Magdalena, a sus 25 años de edad, ya mostraba una fuerza arrolladora en iniciativas empresariales y sociales.

Con el pasar de los años, aparece el padre Ignacio en la vida de Olga Beatriz, quien era el párroco del pueblo y que cinco años más tarde se convertiría en su esposo y progenitor de sus dos primeros hijos, Eleonora y David. Fueron cinco años de amores prohibidos, en una sociedad conservadora, donde ser la novia del cura del pueblo era un pecado mortal. No obstante, vivió su adolescencia locamente enamorada de un hombre de mucha más edad que ella.

Ignacio se caracterizó por ser un hombre culto, sensible y convencido de que debía existir la justicia social, la igualdad y la construcción de lo humano, como eje central de una sociedad civilizada. Desgraciadamente, estos pensamientos revolucionarios lo llevaron a una muerte trágica hace 23 años, pues fue asesinado por el Ejército.

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Después de algún tiempo, Olga Beatriz se traslada a Bogotá y se vincula a movimientos sociales y sindicales, para luchar por la legalización de los derechos de las personas que habitan en los barrios marginados y vulnerables del sur. Allí nacen sus dos hijos, con quienes se traslada a La Dorada, Caldas, para comenzar su camino como empresaria en el naciente negocio del chance, en 1983.

Por cosas del destino, le tocó vivir, en 1985, la gran tragedia de Armero, siendo presidenta de la Defensa Civil. Estos sucesos transforman su vida y la vinculan con el departamento del Tolima. En 1990 se separa de Ignacio, después de 10 años de matrimonio, para radicarse en el mismo año en Ibagué, ciudad en donde conoce a su segundo esposo, Sergio Betancourt Roa. 10 años más tarde, nace su tercer hijo Sergio Andrés, como fruto de esta unión. A partir de un trabajo asiduo y honrado, los negocios progresan en Caldas, Tolima, funda ‘Los Bingos’. Luego es nombrada vicegobernadora del ‘Distrito Andino y Centro Americano Kiwanis’, participa en la conformación del Polo democrático, movimiento político, y se lanza dos veces a la Alcaldía de Ibagué, por esta corriente política, sin lograr ganar las elecciones.

Olga Beatriz se graduó de Mercadotecnia en la Universidad de Ibagué, en ese entonces llamada Coruniversitaria, y se especializó en Ciencias Políticas, Gestión Pública Territorial y Gobierno de la Universidad Javeriana, en Bogotá. Además, se vinculó al Partido Liberal y, con el tiempo, fue nombrada presidenta del Directorio Liberal municipal.

González es una mujer que ha viajado por gran parte del mundo, lo que le permite tener una visión holística de la vida. Por ello siente admiración por varias personas, en diferentes campos, y sus hijos los ve como la mayor expresión de amor, alegría e inspiración. De igual manera expresa su respeto hacia grandes hombres y mujeres en los campos literarios, sociales, empresariales y artísticos a nivel nacional como del mundo. Asimismo, disfruta de la compañía de personas sencillas que desean superarse.

Según Andrés Felipe Londoño, su sobrino y asesor financiero: «Olga Beatriz es una mujer extraordinaria formada con unos principios y valores que ha sabido aplicar, a lo largo de toda su vida. Como parte de la familia, es una mujer bondadosa y generosa, un apoyo incondicional para cada uno de nosotros. Es esa mano amiga que está dispuesta a colaborar y a entregar todo su amor. Siempre está ahí cuando requerimos de algún consejo».

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Por otro lado, no tiene una comida preferida, ni siquiera la bandeja paisa, un símbolo de sus raíces que ha degustado desde su niñez. En cambio, disfruta de los platos más tradicionales y sencillos en la gastronomía colombiana. Entre estos: el arroz en sus muchas presentaciones, el sancocho, diversas variedades de grano, carnes y sopas, como también el tamal y la lechona. Sin embargo, como alguien con un sentido amplio por el sabor y los manjares, no se niega la posibilidad de degustar la comida de otros países, motivo por el que resalta en ella una manera de entender la vida como una aventura. Al mismo tiempo, disfruta escuchar toda clase de música, y en cuanto al cine, prefiere los documentales y las series con un ámbito histórico.

Olga Beatriz González Correa lleva viviendo en Ibagué 30 años, está vinculada al sector empresarial y comercial con la experiencia y el conocimiento que la han hecho exitosa. Actualmente es presidenta del Grupo de Entretenimiento Nacional (GEN), miembro fundador y socia de la junta directiva de Gana - Gana. Cabe resaltar que a pesar de sus logros empresariales, no ha dejado a un lado su interés, vocación y trabajo vehemente en la labor social y en la lucha por la igualdad de género, como en los procesos de paz. Además, esta empresaria hace mención a que la reconstrucción del país es un deseo y una necesidad imperativa para los colombianos.

De acuerdo con María Jiménez, su asistente personal desde hace muchos años: «Olga Beatriz es una persona honesta, que desde muy joven se caracterizó por ser líder social, asimismo una mujer emprendedora, dinámica, amigable y buena hermana. A lo largo de su vida no ha parado de trabajar y enseñarle a sus hijos lo que es el trabajo fuerte y cómo sacar las empresas adelante. Nunca ha parado de luchar por estar siempre activa y vinculada a las causas nobles de la labor social, como de la equidad de género».

Vivió en carne propia los rigores de la violencia, con la masacre de su primer esposo en manos del Ejército Nacional, y la muerte de su hermano más amado y seis primos en manos de la guerrilla. No obstante, esto la hace más fuerte para luchar y desear que cese tanto dolor y muerte en las familias colombianas. De acuerdo con ella, la paz debe involucrar a todos los ciudadanos y a las comunidades en torno a su construcción, en cuanto que esto impactará los derechos de las víctimas y tendrá que asegurar una garantía para todos.

Consciente de su dolor y recuerdos que marcaron su vida, con gestos asertivos, afirma que las negociaciones y los procesos de conciliación son fundamentales, pero que todo parte del corazón, del perdón y la necesidad de tener paz interior y sanar todo el dolor y las heridas que ha vivido nuestro país a lo largo de 50 años de historia. Olga Beatriz reflexiona: «sólo con perdonar como yo le he hecho, de manera sincera, dejando los odios, y mirando solo el futuro que le dejaremos a nuestros nietos, un país diferente, sin las secuelas de la violencia y la guerra, eso nos debe impulsar de manera particular a vivir en paz».


Realizado por: Juan Felipe Ramírez Pulecio, estudiante del programa de Comunicación Social y Periodismo de la Universidad de Ibagué.

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