Una tradición católica:creación incesante

“Yo lo hago por amor a Dios, para conservar y nutrir la fe en Jesús y obviamente por la tradición católica familiar. Espero que cuando yo ya no esté, alguien más continúe con esto, y lo realice con el mismo entusiasmo y la misma pasión con la que lo organizamos ahora mi papá y yo” 

Preparativo

En el municipio del Guamo, es tradicional que las familias se encarguen de la gestión de los diferentes eventos religiosos realizados durante Semana Santa. Por esta razón, la familia Varón Carrillo, una de las más devotas del pueblo, durante años ha sido partícipe en la celebración de tan solemnes actos. Todo inició en 1980 cuando Ana Luisa Carrillo de Varón era la encargada de la decoración de la imagen del Jesús Crucificado para las procesiones. Tarea que efectuó durante 15 años. Tiempo después, el párroco de la época, Monseñor Evaristo Núñez, le pide colaboración a la familia en la organización de la Última Cena de los adultos, que a partir del año 1996 está en manos de la familia Varón Carrillo.

Cada año, ocho días antes de que se dé comienzo a la Semana Santa, en la casa de la familia Varón Carrillo empieza a programarse todo con el propósito de que cada detalle de la última cena esté listo. En esta celebración, todo el pueblo tiene puestas sus esperanzas en los Varón Carrillo, ya que son los encargados desde hace veintidós años de organizar esta festividad. Es una tradición que ha prevalecido en las mujeres de esta familia, iniciada por Ana Luisa Carillo de Varón, quien tras su fallecimiento lo dejó en manos de Carmen Margoth Varón Carrillo, su hija. No hay vacaciones, ni descanso que valga, pues el evento del que son responsables se interpone. Es su prioridad y es considerado por ellos como el momento más memorable en el que le brindan un servicio voluntario a Dios y a su iglesia.

Si le preguntan a Carmen Margoth Varón Carrillo, por qué para ella es tan importante participar de dicha ceremonia, seguramente les responderá con emoción y sin dudarlo, que Dios está por sobre todas las cosas, y que es de gran relevancia dedicarle tiempo a él, y agradecerle por todo lo que día a día le regala a su familia y a ella misma.

Es importante destacar que con el Jueves Santo se cierra la Cuaresma y se da inicio al periodo más importante de la historia de la Iglesia Católica y de la Semana Santa, el Triduo Pascual, es decir, la pasión, muerte y resurrección de Jesús. En este día, se conmemora la Institución de la Eucaristía, La Última Cena de Jesucristo con sus discípulos, el Lavatorio de los Pies y el sacramento del Orden Sacerdotal; todos estos hechos se convierten en testimonio de la compañía fiel de Dios que es guía, amor, consuelo y fortaleza para todo el pueblo que lo sigue. El mensaje que está detrás de toda esta festividad religiosa es que la eucaristía es y será por siempre el centro de nuestra vida cristiana, que está orientada a que cultivemos nuestra relación con Dios, a que crezcamos en nuestra santidad, a que mantengamos una buena relación con nuestros prójimos, y a ser cada día más solidarios.  

Cada cinco años, los sacerdotes son trasladados de los municipios en donde se encuentran, es por ello que el presbítero que llega debe reunirse con las familias establecidas para las labores que desempeñan, quince días antes de que comience la Semana Santa. Con la finalidad de ultimar detalles, brindar ideas o sugerencias y por último dirigir ese gran período litúrgico que se vive en el Guamo.

Todos los pueblos tienen sus creencias e ideales y el Guamo no es la excepción. Este municipio del suroriente del Tolima se caracteriza por poseer una población cálida y amable que le ofrece a los visitantes una de las mejores rutas del turismo de la fe, que incorpora eucaristías, vía crucis, vigilias, procesiones, oportunidades de reflexión y aproximación personal con Dios. Hay dos iglesias dentro de este territorio, la Parroquia Santa Ana, catedral principal y la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, aquí se encuentran diferentes opciones para poder cumplir con las prácticas religiosas que demanda el catolicismo. Cada año, el Guamo atrae y deslumbra a gran cantidad de colombianos que deciden venir al Departamento del Tolima a conocer y a experimentar la cultura religiosa de los tolimenses, la arquitectura de sus pueblos y sus expresiones de fe. Por ello, la Semana Santa es uno de los acontecimientos más valiosos, más antiguo y más respetado de la fe cristiana y de la población guamuna.

general iglesia

Sofía Lozano, oriunda de la ciudad de Bogotá y asistente a la eucaristía llevada a cabo el día Jueves Santo, afirma:"Es la primera vez que vengo al Guamo, estoy con toda mi familia y realmente estamos encantados. Es muy bello observar la manera en que en el pueblo se vive el fervor y el ámbito espiritual de la semana mayor. Me gusta que en el programa de las actividades que nos regalaron en la Casa Cural están plasmados los horarios de los actos a los que uno puede asistir para orar, porque así uno se programa".

En el año 2009, el párroco Hermes Reyes Oviedo, en una de las reuniones previas a la Semana Santa, le dice a Ana Luisa Carrillo de Varón y a su hija que lo más recomendable era tener un mantel especial para el altar mayor, que debía ser conservado y financiado por su familia. Por supuesto, ellas accedieron y el sacerdote se encargó de comprar la tela, el encaje y lo mandó a confeccionar en El Espinal Tolima. Este mantel por el tamaño que tiene debe ser planchado por dos o tres personas, así que en algunas ocasiones contratan a alguien para que les colabore en dicha labor.

Por otra parte, se compran las tres botellas de vino de consagrar, que se utiliza especialmente para los cultos cristianos y finalmente, en la panadería más próxima a la Parroquia un día antes del Jueves Santo se mandan a elaborar los panes de la Última Cena de los apóstoles, doce panes de tamaño personal y un pan grande que es el de Jesús, que en este caso es representado por el sacerdote, y está en el centro del altar. Sobre cada pan está el símbolo JHS, monograma del nombre de Jesucristo, que en castellano significa “Jesús Salvador de los Hombres”.

Dios amó tanto al mundo que entregó a su primogénito para nuestra salvación. Jesús dio su vida por cada uno de nosotros, se enorgullece de ello y nos ama inmensamente a pesar de nuestros pecados y nuestros defectos. Todos sabemos e intentamos amar, pero no somos como Dios que ama sin mirar las consecuencias, sin mirar la condición social y sin distinción alguna, él nos ama y siempre nos da el mejor ejemplo de amor y de servicio, por esa razón el mandamiento que nos dejó: «Que os améis unos a otros; como yo os he amado». Siendo el hijo de Dios y, por prolongación, la encarnación de Dios mismo, lava los pies a sus discípulos.

cirios

Lavar los pies era un hábito de ese tiempo, se hacía antes de los almuerzos o las cenas, debido a que no había pavimento y las personas caminaban entre el polvo. De este modo, era un gesto de cordialidad para recibir a los invitados en casa. Era un trabajo de los esclavos, pero Jesús decide transformar esa norma y lo hace él, porque él vino al mundo para servirnos, para hacerse esclavo por nosotros, para dar su vida por nosotros y para amaros hasta el extremo.

En otro orden de ideas, fue hasta el año 2016 que los asientos en los que los discípulos se sientan alrededor del altar fueron prestados por Mónica Esquivel, dueña de uno de los palcos de la Plaza de Toros del municipio. Debido a que la familia Gutiérrez decidió donarle a la iglesia los doce asientos para que fueran propios y no hubiese complicación para la familia Varón Carrillo con el trasteo de los mismos hasta la Parroquia, ya que ellos utilizaban la ambulancia de bomberos o alquilaban carretillas para transportarlos.

Hasta el año 2011, Ana Luisa Carrillo de Varón estuvo vinculada con la coordinación del día Jueves Santo, esto a raíz de sus quebrantos de salud. Así fue que este legado fue heredado a su hija menor, Carmen Margoth Varón Carrillo, docente de profesión, que hasta hoy junto a su padre, Julio César Varón Cabrera, son quienes se encargan anualmente de brindar a la comunidad guamuna una agradable e impecable celebración católica; debido a que la hora de inicio de la eucaristía es a las 4:00 de la tarde ellos están dos horas antes en la parroquia Santa Ana ordenando la mesa central de la iglesia. 

Cabe resaltar, que ellos siempre acompañaban y veían todo lo que hacía Ana Luisa, de ahí el inmenso amor y la dedicación que ponen hacia tan magno evento, podría decirse que es la mejor manera en que ellos pueden homenajear a la matrona que fue ella en sus vidas. “Yo lo hago por amor a Dios, para conservar y nutrir la fe en Jesús y obviamente por la tradición católica familiar. Espero que cuando yo ya no esté alguien más continúe con esto y lo realice con el mismo entusiasmo y la misma pasión con la que lo organizamos ahora mi papá y yo” señala Carmen Margoth. En suma, esta creencia para la familia ha significado y ha traído miles de bendiciones, pues su pensamiento central es que todo lo que se le da a Dios se multiplica en abundancia y prosperidad para todos y cada uno de los miembros de la misma.   

 

 

  

 Por: Katherine Quintana. Estudiante Comunicación Social y Periodismo. Universidad de Ibagué.  

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