Abelita, la tendera más reconocida de la Unibagué

Por: Natalia Castro.


Abelita, uno de los personajes más representativos de la Universidad de Ibagué, nos cuenta un poco de su historia de vida y la trayectoria que ha tenido con su negocio.


El señor Carlos Abel Pérez, quien hoy en día tiene 66 años de edad, en su pasado vivió la historia de amor más bonita que según él “un hombre puede vivir”. Todo inició cuando él tenía 30 años de edad y era empleado de la empresa de viveres y abarrotes llamada Arturo Aldana y compañía, ubicada en la carrera 1 con 15, donde laboraba hace más de 9 años como jefe de bodega. Carlos se caracterizaba como un hombre trabajador, honesto y bondadoso.

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A los 10 años de estar laborando, conoció a una mujer de piel trigueña, cabello ondulado, ojos negros y un cuerpo que robaba la mirada de muchos transeúntes que pasaban por el lugar. Una mujer de carácter fuerte que entró a trabajar como secretaria a la misma empresa donde estaba Abel, cuando tenía 24 años de edad y fue en ese lugar donde surgió todo. Sin esperarlo, ella se enamoró de él.

Así pasaban los días y ellos se empezaron a frecuentar cada vez más y la empatía, atracción y admiración que sentían el uno por el otro, los atrapó. Al sexto mes Abel, con temor y nervios, le propuso a esa hermosa mujer como él la veía, que fuera su pareja, su compañera y su cómplice para toda la vida, propuesta que ella aceptó felizmente. Así pasó el tiempo y a los veinte meses llega una sorpresa que le daría un giro a sus vidas, el nacimiento de su primer hijo.

Las metas y sueños se apoderaron de ellos con más fuerza, porque ya tenían un motivo y una responsabilidad por el que luchar y sacar adelante, así que 1980 decidieron renunciar y sacar todos sus ahorros para construir su propio negocio de viveres y abarrotes y de esta forma poder manejar el tiempo a su gusto. Tienda que hasta el día de hoy ha permanecido ubicada en la carrera 20 A con 65-47.

Este fue uno de los primeros negocios del sector, y cinco años más tarde se convirtió en la tienda más transitada y visitada, puesto que en el año 1985 construyeron la Universidad de Ibagué. Estudiantes y administrativos empezaron a concurrir esta tienda, porque allí encontraban un espacio de tertulia y diversión.

Así pasaron los años y los estudiantes de la Unibague se convirtieron en una parte muy importante de sus vidas, pues como lo dice Abelita.


“Ellos son como mis otros hijos, yo les doy cariño, confianza y un hombro en quien llorar en los momentos de dificultad”.


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Pero ese cariño por los alumnos es recíproco, pues ellos piensan de ella que es una mujer con un corazón gigante, que siempre piensa en los demás y está para todos en los momentos de risa, dificultad, dolor y juegos. Una mujer que respetan y valoran por el ser humano que es.

Henry Parra, estudiante de Comunicación Social y Periodismo de la Unibagué y frecuente visitante de la tienda de Abelita.

Desde hace 15 años, Abelita ha pasado por difíciles experiencias relacionadas con los controles de policía que se llevan a cabo frecuentemente en su tienda, debido a que no puede vender bebidas alcohólicas a menos de 200 metros de la institución educativa. Apesar de que Abelita reconoce la infracción, es ahí donde entra en escena los estudiantes de derecho, quienes defienden desde sus conocimientos a la tienda de Abel y Abelita, como también algunos de los alumnos de distintas profesiones de la Universidad que han creado grupos de apoyo en Facebook para que los dejen trabajar, porque en su local encuentran recuerdos, anécdotas y vivencias, como también confianza y buena atención.

Fabián Mauricio Castañeda, estudiante de derecho de la Universidad de Ibagué, es una de las personas que le brinda asesoría desde los conocimientos que ha adquirido en su carrera, para ayudar a Abelita.

Aunque para Abelita esta situación sea poco agradable, ella sabe que las leyes ya están establecidas y deben cumplirse, es por ello que por su mente ha pasado muchas veces la posibilidad de arrendar el local y dedicarse solo al cuidado y amor que siente ella por su esposo Abel, quien siempre ha estado en todo momento de dificultad, como también en sus hijos y sobrinos, quienes la apoyan en cualquier decisión que toma.

Una historia que queda en continuará, porque son muchos los estudiantes y amigos que no quieren que esta mujer, quien es uno de los personajes más importantes de la Universidad de Ibagué, termine con un espacio representativo que ha generado recuerdos entrañables.


Realizado por: Natalia Castro. Estudiante  Programa Comunicación Social y Periodismo. Universidad de Ibagué.

 

 

 

 

 

 

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